“Ella no
me guardó ningún resentimiento.
Me
sonreía, bromeaba y me trataba como siempre. Pero encontró otra forma de
castigarme. Una vez, hacía ya varias lunas, le había dicho que me gustaba su
perfume. Y después de que la perdí, ella lo siguió usando. Torturándome con
cada respiración agridulce, recordándome que pude haberlo tenido todo y por
idiota me opuse."
-Q
No hay comentarios:
Publicar un comentario